¿Quién nos cuida cuando llega la adversidad? Por qué las instituciones deben tejer comunidad
Ninguna institución local, regional o estatal pone en duda la necesidad de invertir en infraestructuras materiales. La clase política asume que para transformar nuestras urbes se debe mantener el espacio urbano, mejorar las comunicaciones o atraer equipamientos.
Para ello se despliegan planes de ordenación, legislaciones y, sobre todo, se aportan recursos económicos. La trama urbana se cose con cemento, estrategia y dinero. Sin embargo, la verdadera capacidad de las sociedades para hacer frente a los retos está en la calidad de su trama comunitaria.
El tejido comunitario es vital
El sociólogo estadounidense Eric Klinenberg ha adquirido fama mundial al demostrar la importancia del tejido comunitario. Señala que la calidad de esa trama comunitaria determina el éxito o fracaso de las ciudades a la hora de hacer frente a catástrofes.
Ante una ola de calor, por ejemplo, es fácil adivinar que la tasa de mortalidad será mayor en barrios pobres frente a la de barrios ricos. Tener zonas verdes, aire acondicionado o piscinas privadas permite sobrellevar mejor las altas temperaturas. Sin embargo, dos comunidades pobres pueden responder con tasas de mortalidad muy diferentes dependiendo de si en ellas hay o no trama comunitaria. En un caso hay quien te cuida, y en el otro, un desierto de personas aisladas.
La trama comunitaria es el tejido inmaterial de una comunidad: cose a las personas en una red de relaciones que generan vínculos afectivos y prácticos. Ello permite que, en contextos adversos, se desplieguen cuidados, empatía, autoorganización y acción colectiva. Se vertebra con asociaciones, sean de vecinos y vecinas, deportivas, o de padres y madres de escuelas. Este tejido se fortalece gracias a espacios de encuentro y convivencia.
Los parques, bares o barberías pueden ser lugares en los que las personas se “re-conozcan”. Y, además, la articulación comunitaria se facilita con espacios públicos de ocio y cultura. Pero no todos: solo aquellos que permiten el contacto, la creación de proyectos colectivos, la apropiación del equipamiento como sujeto y no como cliente.
La responsabilidad........
