El talón de Aquiles de Europa: las tierras raras dejan a la UE expuesta a las condiciones de negocio impuestas por China
Para fabricar coches, componentes informáticos de inteligencia artificial, productos médicos y armas necesitamos elementos de tierras raras. Y esta demanda los ha convertido en el centro de una renovada competencia entre las principales potencias mundiales.
En este nuevo panorama, Estados Unidos y Europa se encuentran en desventaja, ya que China controla hasta el 90 % del comercio mundial de tierras raras. En gran medida esto se debe a que, durante décadas, ha promovido de forma discreta pero continua la extracción y el refinado de estas materias primas.
Ya en la década de 1950 China comenzó a explotar el yacimiento de Bayan Obo, en Mongolia Interior, que actualmente es la mina de tierras raras más grande del mundo. Paulatinamente fue aumentando significativamente sus inversiones para convertirse, en la década de 1990, en el líder mundial en producción y refinado. Hoy en día, la República Popular China extrae estas materias primas tanto dentro de sus propias fronteras como en otros países, especialmente en África, aunque gran parte del refinado sigue realizándose en la propia China.
Esto significa que, cuando el impulso continuo hacia las energías renovables y los sistemas de IA de alta potencia provocó un aumento de la demanda de tierras raras, China ya contaba con una amplia red para la extracción y el refinado de estos productos.
En el otro extremo del espectro, Europa va a la zaga tanto de Estados Unidos como de la República Popular China en la producción de tierras raras. Sin embargo, necesita estos materiales críticos para fabricar productos de alta tecnología, como compuestos farmacéuticos y coches........
