¿Qué nos cuenta la guerra entre EE. UU. y España por Cuba sobre el intervencionismo y la geopolítica actual?
En un momento en el que la geopolítica internacional se ve de nuevo sometida a los vaivenes de una política intervencionista estadounidense y su corolario de conflictos bélicos, merece la pena recordar lo sucedido con España hace 128 años. Salvando algunas diferencias propias de contextos históricos diferentes, lo ocurrido presenta muchas similitudes con los procesos actuales.
El 25 de abril de 1898 se formalizó la declaración de guerra de Estados Unidos a España. Un acto que acabó con el prolongado proceso de crisis del sistema colonial español y dio inicio a un nuevo estatus geopolítico de alcance global.
El origen inmediato del conflicto hay que situarlo en la insurrección de 1895, que desencadenó la conocida como Guerra de la Independencia cubana. El levantamiento frente al dominio español evidenció la incapacidad de la metrópoli para sofocar la disidencia, al tiempo que se adoptaban medidas de una dureza extrema contra la población. Es el caso de la política de reconcentración del general Valeriano Weyler, precedente de los campos de concentración, que costó la vida a más de 100.000 cubanos debido al hambre y las enfermedades.
Estas medidas generaron una creciente presión internacional, especialmente en EE.UU., donde intereses económicos y una opinión pública influida por la prensa sensacionalista o “amarilla” (yellow journalism) favorecieron la intervención bélica. El pretexto se basó en un deber humanitario y solidario con la sangre cubana derramada, “que ha herido el sentido moral del pueblo de los Estados Unidos y afrentado la civilización cristiana”. Y todo ello, olvidando la inestimable y esencial ayuda española, un siglo antes, en el proceso de independencia de las Trece Colonias del Reino Unido.
La explosión del acorazado USS Maine en el puerto de La Habana el 15 de febrero de 1898, no suficientemente esclarecida y considerada por algunos investigadores incluso como una operación de falsa bandera, supuso la justificación definitiva para la entrada estadounidense en guerra. Se trata, pues, de un proceso calculado de escalada de tensiones que combinó factores políticos, económicos y mediáticos en el contexto de un cambio de poder colonial en el área del Caribe y el Pacífico. Todo ello por mor de la Doctrina Monroe, con el claro objetivo final de anexionar o adquirir la isla.
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Posiblemente, si el gobierno español hubiera cumplido los compromisos contraídos al firmar la Paz de Zanjón (1878) y hubiera dotado a sus posesiones ultramarinas de una justa autonomía, como había comenzado a hacer el Reino Unido, se habría podido desactivar el movimiento emancipador y tal vez........
