¿Qué les ocurre a los animales durante un eclipse solar?
“Las aves caían del cielo y dejaban de cantar”, reza la primera observación registrada de un animal respondiendo a un eclipse solar, que data de mediados del siglo XVI.
Observaciones más recientes realizadas en zoológicos y en entornos naturales describen cambios de comportamiento en distintos grupos de animales, desde invertebrados hasta primates. Sin embargo, el análisis científico de los posibles efectos de un eclipse solar en los seres vivos es una tarea muy compleja que requiere la utilización de avances tecnológicos más allá de las meras observaciones.
¿Qué les pasará a los animales el 12 de agosto de 2026, cuando durante unos minutos en pleno día, la oscuridad repentina alterará de forma breve pero intensa el paisaje, la temperatura, el viento o la humedad relativa?
Los relojes biológicos: cómo la luz organiza la vida
Todos los organismos estudiados hasta la fecha, desde algas unicelulares hasta mamíferos, muestran ritmos en su comportamiento y fisiología sincronizados con los ciclos geofísicos ambientales. El más importante es el ciclo diario de luz y oscuridad que regula procesos tan diversos como los ciclos de sueño y vigilia, la actividad locomotora, la alimentación, la temperatura corporal o la secreción hormonal.
Muchos de estos ritmos no son simples respuestas pasivas a los cambios del ambiente. Los organismos poseemos mecanismos internos capaces de medir el paso del tiempo, conocidos como relojes biológicos o circadianos, que forman el conocido sistema circadiano.
Su función principal es permitir la anticipación de los cambios cíclicos del entorno, de modo que la fisiología y el comportamiento puedan ajustarse antes de que dichos cambios ocurran. Esta capacidad de organizar temporalmente la actividad del organismo supone una importante ventaja adaptativa, ya que optimiza procesos como la búsqueda de alimento, el descanso, la reproducción o la evitación de depredadores.
El término circadiano procede del latín circa diem (“alrededor de un día”), ya que estos ritmos presentan periodos cercanos a las 24 horas. Durante décadas, se desconocía cómo funcionaban estos relojes, pero el descubrimiento de los primeros “genes reloj” –instrucciones genéticas que regulan estos ritmos– hace unos 40 años reveló su base molecular. La característica más sorprendente de estos osciladores es que pueden seguir funcionando incluso en ausencia de señales........
