La vuelta a la rutina tras el verano también cuesta a las personas mayores: así puede hacerse más llevadera
El verano rompe la rutina de muchas personas mayores: cambian los horarios, las actividades y los lugares. Aunque este parón suele beneficiar a muchas personas y no tanto a otras, para ambos grupos la vuelta no siempre es sencilla. Recuperar el día a día de forma progresiva, teniendo en cuenta los ritmos, y contar con apoyo es clave para evitar desorientación, malestar o sobrecarga.
Durante el año, la rutina cumple una función importante. No es solo “hacer lo mismo cada día”: también da seguridad, organiza el tiempo y facilita el bienestar emocional. La investigación ha mostrado que mantener una cierta estabilidad en las actividades diarias se asocia con mejor sueño en personas mayores y con menos insomnio.
La rutina ofrece la posibilidad de participar en actividades culturales, formativas y de desarrollo como talleres, cursos de idiomas y de habilidades o voluntariado, así como en actividades de ocio beneficiosas, como paseos a horas concretas, comidas más regulares, ejercicio físico y actividades grupales.
Estas actividades ayudan a mantener la mente activa y el contacto social, y distintos estudios han relacionado la participación en actividades físicas, sociales e intelectuales con un mejor rendimiento cognitivo y una mayor calidad de vida.
Sin embargo, el verano introduce cambios. Muchas de estas actividades se suspenden. Se viaja al pueblo, se visitan familiares o los familiares vienen a casa. Los horarios, las cantidades de comida y sueño y la organización del día se alteran. En algunos casos, hay más tiempo libre y descanso; en otros, ocurre lo contrario y aumentan las responsabilidades.
Este cambio no es necesariamente negativo. Salir del entorno habitual puede ser estimulante y, en algunos casos, también favorecer el bienestar. Reencontrarse con........
