¿Me saco el B2 y listo? La necesidad de un inglés adaptado al mundo laboral
“Tengo un B2”. Es una frase que cada vez más estudiantes universitarios pronuncian cuando llega el momento de acreditar su nivel de inglés. Y está bien. Tener un B2 importa porque supone alcanzar un nivel de autonomía que permite desenvolverse en situaciones cotidianas y académicas.
El nivel que acredita este certificado se considera de “usuario independiente”: permite comprender textos complejos, interactuar con cierta fluidez y escribir textos claros y detallados. Pero hay una pregunta que rara vez aparece junto al certificado: ¿para qué vamos a usar el idioma en cuestión?
Más allá de la comunicación cotidiana
Imaginemos a una ingeniera que se incorpora a una empresa internacional. Tiene un B2 de inglés, pero ese nivel no la ha preparado necesariamente para explicar por qué falla un componente del sistema de propulsión de una aeronave, defender una solución en una reunión o negociar un cambio en un proyecto. Un nivel de inglés general no equivale a dominar el lenguaje técnico y situacional que exige cada entorno laboral.
Algo parecido ocurre en otros sectores. Una persona que trabaja en un restaurante puede tener un B2 y, sin embargo, encontrar dificultades para explicar la elaboración de un plato de cocina vanguardista, distinguir determinados utensilios de la cubertería o describir las funciones de los distintos miembros de una brigada de cocina.
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En un hospital, la situación puede........
