Tres cosas que ‘Más que rivales’ muestra sobre la masculinidad en el deporte profesional
En una serie sobre hockey de élite se espera velocidad, golpes y épica de vestuario. Más que rivales tiene todo eso. Pero la escena que mejor explica por qué importa no ocurre durante un partido, sino en la intimidad: preguntas sencillas –“¿qué quieres hacer?”, “¿así está bien?”, “¿tienes miedo?”– dichas con naturalidad durante un encuentro sexual.
Este detalle abre un interrogante: ¿qué modelos de masculinidad produce el deporte profesional, también en la intimidad entre hombres? ¿Y qué cambia cuando el consentimiento deja de ser un supuesto y se convierte en conversación? Más allá de la trama, la serie permite observar tres cuestiones relevantes sobre consentimiento, masculinidad y cultura deportiva.
1. El consentimiento verbal cuestiona ciertas masculinidades
El deporte profesional sigue siendo, en muchos contextos, un espacio donde la masculinidad se organiza en torno a tres imperativos: resistir, rendir y no mostrar fisuras. Desde hace décadas, la sociología del deporte describe este entorno como un laboratorio de dureza, disciplina y control emocional. Los trabajos de Michael Messner muestran cómo estos espacios premian el dominio y la fortaleza, mientras que la vulnerabilidad a menudo se percibe como un riesgo para el prestigio.
En este marco cultural, preguntar o confirmar no es solo una práctica interpersonal de cuidado. También es un gesto que altera........
