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Números que curan y predicen: ¿por qué les damos tanto poder?

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13.10.2026

Cada vez que llega un martes 13, más de uno aplaza la firma de un contrato o cambia un vuelo. “En martes, ni te cases ni te embarques”, recuerda el refranero. Ese recelo tiene raíces antiguas: los romanos dedicaron el martes a Marte, dios de la guerra, asociado a los conflictos y a las muertes violentas.

En Grecia, donde el martes 13 también se considera aciago, la tradición popular lo vincula con la caída de Constantinopla, un martes 29 de mayo de 1453. Hay quien añade que las cifras de ese año suman 13: 1 4 5 3.

Mientras, en el mundo anglosajón, se teme el viernes 13. Una explicación popular combina la Última Cena, que reunió a Jesús con sus doce apóstoles, Judas entre ellos, y la crucifixión del viernes siguiente. De ahí suele derivarse la creencia de que, cuando trece personas comparten mesa, una morirá antes de que acabe el año.

Otra explicación apunta a los templarios, los monjes guerreros que protegían a los peregrinos en Tierra Santa. Un 13 de octubre como hoy, pero de 1307 y en viernes, Felipe IV de Francia ordenó detenerlos y los acusó de herejía. Sin embargo, las primeras menciones del viernes 13 como jornada de mal agüero aparecen en Francia en el siglo XIX, cinco siglos después.

Matemáticas para ordenar el mundo

Detrás de todas estas historias, hay una idea más ambiciosa que el miedo al 13: el mundo puede leerse y los números ofrecen una clave para anticiparlo. Durante siglos, sirvieron para elegir momentos propicios, interpretar el cuerpo y buscar respuestas sobre aquello que todavía no había sucedido.

También había cifras que permitían anticipar fenómenos celestes. Los astrónomos babilonios advirtieron durante siglos que, cada 18 años, 11 días y 8 horas, se repetían configuraciones casi idénticas: el ciclo de saros, que permitía predecir eclipses.

Los pitagóricos, en cambio, hicieron del número el principio de todas las cosas. Consideraban perfecto el 10, porque reunía los cuatro primeros números en la tetraktys, figura geométrica sagrada formada por diez puntos ordenados en un triángulo equilátero de cuatro filas (1, 2, 3 y 4), cuya suma total es diez : 1 2 3 4. En el cielo, sin embargo, contaban nueve cuerpos en movimiento. Así, para completar........

© The Conversation