¿Dónde está el laboratorio de ciencias en mi cole de primaria?
Desde el fondo del pasillo escuchamos las ruedas avanzando. Es Laura, nuestra “profe”, que está llegando a clase empujando el “carrito de ciencias”. Lo ha cogido del almacén, que está lleno de cajas, de libros y de material deportivo antiguo. El carrito es pequeño, solo caben unos pocos vasos de precipitados y cuatro lupas… y eso para veinticinco niños. Todos notamos el cansancio de la “seño” y el lío que se ha montado en clase durante su ausencia. Ahora hay que organizar las mesas, pero algunas están ancladas; la idea era colocarnos en grupos para investigar juntos. Tampoco hay enchufes cerca y no tenemos grifo de agua. La “profe” elige a dos compañeros y los manda al baño a llenar dos garrafas de plástico. La verdad, nuestra “seño” es una pasada, la queremos un montón, pero “así no se puede hacer ciencia”.
Desde el fondo del pasillo escuchamos las ruedas avanzando. Es Laura, nuestra “profe”, que está llegando a clase empujando el “carrito de ciencias”. Lo ha cogido del almacén, que está lleno de cajas, de libros y de material deportivo antiguo. El carrito es pequeño, solo caben unos pocos vasos de precipitados y cuatro lupas… y eso para veinticinco niños. Todos notamos el cansancio de la “seño” y el lío que se ha montado en clase durante su ausencia.
Ahora hay que organizar las mesas, pero algunas están ancladas; la idea era colocarnos en grupos para investigar juntos. Tampoco hay enchufes cerca y no tenemos grifo de agua. La “profe” elige a dos compañeros y los manda al baño a llenar dos garrafas de plástico. La verdad, nuestra “seño” es una pasada, la queremos un montón, pero “así no se puede hacer ciencia”.
Esta estampa no refleja una anécdota aislada, ilustra una ausencia sistémica del sistema educativo español: al no estar exigido en la ley educativa, la........
