Las grandes consecuencias de la guerra de Irán sobre Ucrania
El ataque de Israel y EE. UU. sobre Irán está teniendo consecuencias más allá del Golfo Pérsico. El precio del petróleo se ha disparado, Oriente Medio está en llamas y la UE ha firmado el divorcio con Washington.
Al tratarse de una guerra con consecuencias globales, no nos debe sorprender que las fantasías bélicas de Benjamin Netanyahu y Donald Trump también tengan consecuencias decisivas en el devenir de la guerra en Ucrania.
Podemos dividir esta repercusión en Ucrania en tres frentes claramente diferenciados: el tecnológico-militar, el económico y el político.
Efectos en el campo tecnológico-militar
El campo en el que más cooperación existe entre Teherán y Moscú es el tecnológico-militar. En el año 2025, Rusia lanzó contra Ucrania 54 000 drones Sahed o Gerán (derivado del Sahed), lo que supone un 94,73 % del total usado sobre Ucrania.
Aunque es cierto que Rusia fabrica su propio modelo –el Gerán– en una planta industrial propia en Alabuga (Tartaristán), Moscú sigue dependiendo de la tecnología iraní. De hecho, cuando se han intentado usar motores y componentes rusos, el resultado ha sido negativo: menor velocidad, peor rendimiento y menor eficiencia.
Aunque los componentes mecánicos rusos son peores que los iraníes, la mayor preocupación rusa no es esta, sino la guerra electrónica. Los drones rusos necesitan tecnología iraní para hacer frente a la guerra electrónica que llevan a cabo los ucranianos. Ucrania es muy competitiva en jamming (interfaz) –interferencia intencional de las señales de radiofrecuencia– y en otros tipos de guerra electrónica.
Los Gerán solo pueden sortear los ataques contra sus sistemas de navegación mediante sistemas INS o de navegación inercial de fabricación iraní. Sin esta tecnología, Rusia no podría mantener su estrategia en........
