Nuestras experiencias se pueden transmitir a los hijos: así funciona la epigenética
“¡Que me quiten lo bailao!” es un dicho conocido que usamos para justificar nuestros excesos, creyendo que las consecuencias terminan exclusivamente en nosotros. Sin embargo, la ciencia apunta a que nos equivocamos.
Esta idea no es nueva. En 1995, el médico David Barker planteó una idea revolucionaria: que ciertas enfermedades nacen de situaciones vividas en el útero materno. El concepto evolucionó hacia lo que hoy denominamos DOHaD (Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad) que, básicamente, propone que nuestra salud metabólica se programa desde la concepción hasta la adolescencia.
¡Por encima de mis genes!
Si nuestro ADN fuera un manual de instrucciones, la genética sería el texto. Ese es nuestro código de fábrica, imposible de cambiar. Pero por encima de ese texto opera la epigenética (que significa, literalmente, “por encima de la genética”).
Para entender cómo funciona, imaginemos que tenemos un rotulador fluorescente en una mano y uno negro en la otra. Estos rotuladores no alteran las letras del manual, pero deciden qué frases destacamos y leemos (activando genes) y cuáles tachamos........
