menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El culo nos hizo humanos

29 0
19.02.2026

Pocas partes de nuestra anatomía recaban más atención que nuestro trasero.

Foco de atracción indiscutible, los artistas han sabido desde siempre que las nalgas actúan como un poderoso imán para nuestras miradas. Por eso sus desnudos siempre han sido especialmente concienzudos a la hora de tratar esa protruyente sección de nuestros cuerpos. Desde la belleza perfecta del trasero de La Venus del Espejo velazquiana a la maravilla gluteica del Perseo de Bevenuto Cellini, tengo que reconocer que esa doble curvatura que corona nuestra porción aboral (en el extremo opuesto a la boca) me parece un prodigio de la naturaleza.

Pero no se confundan, mi veneración no va solo por la vía estética. Mi total fascinación es por lo que supuso su morfología para hacer de los Homo sapiens lo que somos.

El diseño del trasero humano es bastante peculiar. Si nos fijamos en nuestros primos evolutivos más cercanos (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes), sus traseros no son especialmente globosos ni protuberantes muscularmente (aunque las callosidades, coloraciones o tumefacciones que lo puedan adornar contribuyan a destacarlos desde el punto de vista visual). Haciendo una comparativa proporcionada al tamaño corporal, los culos humanos resultan considerablemente más grandes, más redondeados, más musculosos y más proyectados dorsalmente.

Y eso ¿por qué? Pues el aspecto clave del cambio drástico de los traseros estuvo en el hecho de que nuestros antecesores se pusieron de pie. Algo tan difícil como caminar con dos puntos de apoyo en vez de con cuatro implicó bastantes cambios. Y para evitar darnos de bruces contra el suelo, fue imprescindible cambiar de nalgas.

# Un culo........

© The Conversation