El imperio de lo obvio
En Argentina hay una palabra que ha conseguido una hazaña extraordinaria: explicar absolutamente todo sin necesidad de explicar nada. Esa palabra es «obvio».
Milei irá preso. Obvio.
Cristina se robó todo. Obvio.
Las Malvinas son argentinas. Obvio.
La Bregnan no será presidenta. Obvio.
Cristina odia a Axel. Obvio.
Axel odia a Cristina. Obvio.
Y si alguien pregunta por qué, la respuesta ya está preparada: obvio.
El «obvio» argentino es una especie de comodín nacional. Sirve para confirmar una noticia, cerrar una discusión, evitar una explicación y, sobre todo, para tener razón antes de que empiece la conversación.
No importa que dos personas sostengan exactamente lo contrario. Las dos pueden tener razón porque, naturalmente, las dos cosas son obvias.
—Cristina odia a Axel.
—Axel odia a Cristina.
—Entonces, ¿quién tiene........
