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Nueva Venezuela – Poder, Sospecha y Resistencia

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14.05.2026

El 3 de enero de 2026, Venezuela no solo entró en una nueva etapa política; entró en una nueva etapa de incertidumbre, nadie sabe exactamente qué pasó, pero casi todo el mundo siente que algo profundo se rompió. Entre rumores, pactos, operaciones geopolíticas, propaganda, redes sociales y versiones enfrentadas, el país quedó atrapado en una mezcla extraña de cansancio, sospecha y adaptación; y quizás lo más fuerte de todo no es solamente la caída de una figura de poder, sino la sensación colectiva de que (ojalá no) las grandes decisiones se negociaron, mientras el ciudadano común quedó mirando desde abajo. 

En este sentido, desde el 3 de enero de 2026, en Venezuela nadie cree una sola versión de lo que pasó. Todo el mundo tiene una teoría, una tesis, una hipótesis. Unos dicen que fue una liberación, otros que fue una traición interna, otros que fue un negocio geopolítico entre potencias, y otros piensan que al pueblo venezolano lo usaron otra vez como tablero de ajedrez. 

Porque la gran pregunta sigue siendo la misma, ¿cómo capturan al hombre más protegido del país, con inteligencia cubana, militares, escoltas, radares y aparatos de seguridad, y aun así todo termina relativamente “ordenado”? Eso no le cuadra a mucha gente. 

Hay quienes dicen que Maduro estaba tan debilitado que hasta dentro del chavismo ya lo veían como un problema. Que las sanciones, el aislamiento, las peleas internas y la presión internacional habían convertido a Maduro en un costo demasiado alto, entonces aparece la teoría más repetida en la calle, en Telegram, en YouTube político y en otras redes: “lo entregaron”. 

Según esta idea, sectores del mismo chavismo negociaron salvar el sistema sacrificando al líder, s sea, quitar a Maduro para que el aparato siguiera vivo; porque después del operativo no cayó todo el chavismo. No desaparecieron los ministros, no hubo purga total, no se desmontó el sistema de poder, Delcy siguió administrando, Diosdado siguió respirando políticamente y muchos empresarios conectados al poder siguieron intactos. Entonces mucha gente concluye, aquí no destruyeron el régimen; lo remodelaron. 

Y aquí entra el papel de EEUU Mucha gente cree que Washington nunca quiso una democracia completa en Venezuela. Lo que quería era estabilidad, petróleo y control regional, porque una cosa es el discurso de “libertad” y otra la realidad geopolítica; EEUU históricamente ha negociado con gobiernos “autoritarios” si eso le conviene estratégicamente, entonces para algunos, el problema nunca fue el chavismo como estructura, sino Maduro como figura incómoda e impredecible. 

Por esto hay quienes dicen, “EEUU no vino a salvar Venezuela, vino a acomodarla”. Esta frase se escucha muchísimo, la idea sería algo así, sacar a Maduro, bajar la tensión, abrir el petróleo, reducir la influencia rusa y china, controlar migración y estabilizar el negocio energético; pero sin destruir completamente el aparato político, porque destruirlo podía generar guerra civil, caos, guerrillas, carteles y millones más de migrantes. 

Entonces aparece otra sospecha todavía más fuerte, que todo se negoció antes; que hubo conversaciones secretas entre sectores chavistas, militares, empresarios, inteligencia cubana, operadores estadounidenses y parte de la oposición moderada. Según esa teoría, el 3 de enero no fue una invasión improvisada, sino el cierre de un acuerdo ya cocinado, Por esto mucha gente dice, “Esto fue demasiado limpio para ser una guerra de verdad”.

Porque si EEUU realmente hubiera querido acabar con todo el sistema, habría desmontado completamente la estructura chavista, pero no pasó así, lo que ocurrió fue raro, cayó Maduro, pero sobrevivió el aparato, entonces muchos sienten que hubo un pacto silencioso. 

Y claro, aquí entra Cuba en todas las conversaciones.........

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