Un Mundial colonizado
El deporte profesional en los países capitalistas siempre ha sido un negocio, eso se sabe; de forma particular, competencias como las olimpiadas o los mundiales de futbol han tenido ese sello, no obstante, es una característica que con el paso de los años se agudizó, dejando atrás el espíritu de convivencia y encuentro entre naciones con el cual nacieron, aunque desde su inicio los símbolos y las formas de actuar del poder económico y político global han estado presentes.
Ahora, en 2026, no es la excepción, la Copa del Mundo que se desarrolla en tres países (México, Canadá y Estados Unidos) tiene un claro sello imperialista y neocolonial, cuyas imágenes y mensajes se fueron incrementando después del lamentable sometimiento del deporte al poder económico expresado en la visita a la Casa Blanca de diversas estrellas del futbol internacional encabezadas por Lionel Messi, quien sin reparo de culpa posó junto a Donald Trump acompañado de otros jugadores como Luis Suárez, cobrando un gran significado por ser referentes latinoamericanos, en un contexto de abierta agresión imperialista, pues como ejemplo podemos recordar el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela en enero pasado, hecho que representa un violación al derecho internacional impune, y además, en el caso de Messi, siendo la estrella global del balompié, su imagen fue utilizada para legitimar un Mundial colonizado de antemano. Y para Argentina en particular, por si fuera poco, el posar junto a Trump legitima a Javier Milei que se ha entregado en su totalidad a la alianza yanqui-sionista, lo que no........
