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Fidel Castro Ruz, legado y permanencia

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17.08.2026

Sobreponiéndose al paso del tiempo, las ideas y el ejemplo de Fidel Castro Ruz permanecen, más ahora que se cumple el Centenario de su natalicio, siendo integrante con todos los méritos del listado eterno de los más grandes pensadores revolucionarios y de haber sido absuelto por la historia, ganando su lugar con la convicción irreductible de que las palabras han de ser acompañadas por actos que las expliquen y las pongan en práctica, materializando la congruencia que José Martí sintetizara magistralmente al señalar que “Hacer es la mejor forma de decir”.

Fidel Castro, alumno fiel de Martí, supo poner en acción el ideario revolucionario cubano y latinoamericano, reconociendo las aportaciones del marxismo y el humanismo en su sentido más puro, el carácter híbrido de las ideas surgidas por y en la Revolución cubana, pusieron desde su origen de cabeza muchas de las fórmulas santificadas por la “pureza” de izquierda, para demostrar que, ante todo, son los pueblos conscientes los que hacen las grandes transformaciones y no las explicaciones teóricas de escritorio o exportadas de otras latitudes pero inadaptables a la realidad especifica. El análisis concreto de las fuerzas productivas, las condiciones de vida, los niveles de conciencia y la forma del régimen a transforman fueron algunas de las valoraciones efectuadas por Fidel para poder concluir que sí era posible un proceso revolucionario en Cuba. La ruptura con las viejas tradiciones ortodoxas y esquemáticas es una de las primeras grandes enseñanzas de Fidel; el puntual análisis de las condiciones concretas abre el camino para las verdaderas revoluciones, y de ahí la grandeza de su legado, pues la lectura que realizó del momento histórico y de las condiciones subjetivas y materiales de Cuba, le dieron la facultad de sobreponer a la opresión colonialista e imperialista el camino de la emancipación, partiendo irreductiblemente del pensar, sentir y saber propio de nuestra América con una mirada marxista-leninista y, desde luego, martiana.

El pensamiento de Fidel es heredero de la tradición latinoamericana, caribeña y universal, su espíritu........

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