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El Conde de Tovar: privilegios sacrificados por la Libertad, por Rafael A. Sanabria M.

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18.06.2026

El Conde de Tovar: privilegios sacrificados por la Libertad, por Rafael A. Sanabria M.

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En el panorama histórico de la emancipación venezolana, las figuras de los jóvenes oficiales formados al calor de las batallas suelen eclipsar a aquellos hombres maduros que, habiendo alcanzado la cúspide del reconocimiento social e institucional bajo el Imperio español, decidieron dar legitimidad al proceso revolucionario.

El caso más emblemático de esta audacia política es el de Don Martín de Tovar y Blanco, el primer Conde de Tovar. Su trayectoria representa una fascinante paradoja: el hombre que personificaba el máximo esplendor del mantuanismo y los títulos concedidos por la Corona española, terminó arriesgando su patrimonio y su linaje para sostener las bases institucionales de la naciente República y respaldar el ideal emancipador que consolidaría Simón Bolívar.

Don Martín de Tovar y Blanco nació en Caracas en 1726, perteneciendo a una de las familias de mayor arraigo y peso demográfico de la Provincia de Venezuela. A lo largo del siglo XVIII, consolidó una inmensa fortuna basada en la propiedad territorial, poseyendo vastas extensión agrícolas en los valles de Aragua (con un foco neurálgico en el desarrollo civil y agrícola de El Consejo) y en los llanos de Calabozo.

Don Martín de Tovar y Blanco nació en Caracas en 1726, perteneciendo a una de las familias de mayor arraigo y peso demográfico de la Provincia de Venezuela. A lo largo del siglo XVIII, consolidó una inmensa fortuna basada en la propiedad territorial, poseyendo vastas extensión agrícolas en los valles de Aragua (con un foco neurálgico en el desarrollo civil y agrícola de El Consejo) y en los llanos de Calabozo.

Sus posesiones no solo producían cacao y añil, sino que albergaban miles de cabezas de ganado. A raíz de su influencia socioeconómica, sus servicios públicos y su lealtad institucional, el rey Carlos III le otorgó el título de Conde de Tovar mediante Real Cédula del 30 de julio de 1771. Don Martín se convertía así en una de las pocas........

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