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Renegociar la deuda pública: el riesgo de otro fracaso, por Arturo Araujo Martínez.

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10.08.2026

Renegociar la deuda pública: el riesgo de otro fracaso, por Arturo Araujo Martínez.

La necesaria renegociación de deuda pública venezolana: El riesgo de otro fracaso, por Arturo Araujo Martínez

La recuperación de la economía venezolana pasa por reconocer que la destrucción de su tejido productivo es inédita en nuestra historia moderna; industria petrolera, agricultura, banca, construcción, comercio y servicios representan hoy menos del 85 % de lo que aportaban en 2013 a la actividad económica. La economía de Venezuela en su conjunto se redujo a un nivel que hace imposible generar ingresos fiscales suficientes para atender las necesidades más básicas de una población que perdió millones de puestos de trabajo; percibe salarios mínimos por debajo del nivel de subsistencia y carece de sistemas de protección social.

Recuperar el país exige una reconstrucción acelerada y potente de la actividad petrolera, petroquímica y conexas, un tejido económico diversificado, donde las actividades transables internacionalmente como la industria, la agricultura y el turismo crezcan eficientemente y sean capaces de competir internacionalmente; donde los servicios públicos y privados funcionen con eficiencia y eficacia para atender las necesidades de la población y el aparato productivo; y donde la banca, la construcción y el comercio acompañen el crecimiento y la productividad internacional del país.

Se necesdibujaloita más que petróleo para lograr ser un país donde la población alcance niveles de calidad de vida razonables.

Se necesdibujaloita más que petróleo para lograr ser un país donde la población alcance niveles de calidad de vida razonables.

El boom petrolero desinflado

La falta de transparencia y la elevada discrecionalidad con que se sigue gobernando Venezuela se pone en evidencia con la nueva ley de hidrocarburos y su reglamento, que permiten opacos acuerdos en la venta de petróleo y la asignación a dedo de bloques de producción petrolera. Se suma a esto hechos que «también existen indicios de que determinadas prácticas poco transparentes cuentan con aliados en los corredores de Washington y Houston»(1).

Permanecen las dudas sobre la legitimidad de un gobierno que, por darle algún apellido, llamaremos tutelado, y no cuenta con certezas de continuidad. Estos factores, junto con la ausencia de un Estado de derecho que dé seguridad jurídica a ciudadanos, empresas e inversores, explican que el anunciado boom petrolero que se iba a producir en nuestro país se esté desinflando.

El mes de julio de 2026 promedia una producción de 953.000 dpd. «Los apagones afectaron las operaciones y persisten las dudas sobre la capacidad del actual esquema político para atraer las inversiones necesarias y avanzar hacia una recuperación sostenible»(1). Las proyecciones más optimistas apuntan a una producción entre 1.100 y 1.300 miles de bdp al cierre de 2026.

Ante estos escenarios de carencias, incertidumbre e inestabilidad, las empresas petroleras existentes en el país (Chevron, Repsol, Eni, entre otras) limitan sus inversiones a las mínimas necesarias para acelerar la recuperación de la deuda que el Estado venezolano mantiene con ellas.

Apenas se oyen lánguidos y poco creíbles anuncios sobre nuestro «fantástico» futuro petrolero en el corto plazo. Las estimaciones optimistas sitúan la producción petrolera en 2027 entre 1.400........

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