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Paraguay: cuando un líder se vuelve más grande que su partido, por Steven E. Hendrix

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Paraguay: cuando un líder se vuelve más grande que su partido, por Steven E. Hendrix

Las recientes controversias en torno al fallo de la Corte Suprema que rechazó la acción de inconstitucionalidad presentada por la exsenadora Kattya González han vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para Paraguay: ¿hasta qué punto las principales instituciones del Estado son percibidas como independientes de los centros reales de poder político?

La cuestión no es jurídica. Es política. Independientemente de los méritos del fallo, buena parte del debate público se ha concentrado menos en los argumentos de los magistrados que en una pregunta más amplia: ¿quién ejerce realmente el poder en Paraguay?

Esa percepción importa. En una democracia, la confianza en las instituciones depende no solo de su independencia real, sino también de su independencia percibida.

Cuando amplios sectores de la ciudadanía comienzan a interpretar que las decisiones de organismos supuestamente autónomos han sido influenciadas por un líder político, surge un problema que va más allá de cualquier fallo específico.

No es casualidad que la Constitución de 1992 defina a Paraguay como un Estado social de derecho organizado bajo los principios de la democracia representativa, participativa y pluralista. La lógica de la Constitución es institucional. El poder pertenece a la República, no a una persona. Los partidos son instrumentos de la democracia, no sustitutos de ella.

No es casualidad que la Constitución de 1992 defina a Paraguay como un Estado social de derecho organizado bajo los principios de la democracia representativa, participativa y pluralista. La lógica de la Constitución es institucional. El poder pertenece a la República, no a una persona. Los partidos son instrumentos de la democracia, no sustitutos de ella.

Ese problema en Paraguay se debe a la excesiva concentración del liderazgo político.

Durante más de una década, Horacio Cartes ha sido la figura dominante del Partido Colorado. Tras dejar la presidencia en 2018, no se retiró de la política. Por el contrario, consolidó su influencia hasta convertirse en el principal centro de gravedad del partido gobernante.

Sus seguidores consideran que esa continuidad ha permitido preservar la unidad interna, evitar divisiones y asegurar victorias electorales. No les falta razón. Los resultados recientes del........

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