La reconstrucción de Venezuela también pasa por sus migrantes, por Steven E. Hendrix
La reconstrucción de Venezuela también pasa por sus migrantes, por Steven E. Hendrix
Durante años, millones de venezolanos se han visto obligados a abandonar su paÃs. No lo hicieron por aventura ni por comodidad. Lo hicieron para sobrevivir.
Hoy, cuando el futuro polÃtico de Venezuela vuelve a ser objeto de debate y esperanza, hay una pregunta que no puede quedar fuera de la conversación nacional: ¿qué lugar ocuparán los venezolanos que tuvieron que irse?
La reconstrucción de Venezuela no se medirá solamente por lo que ocurra en Caracas. También se medirá por la manera en que el paÃs —y la región— trate a los millones de venezolanos que hoy viven fuera de sus fronteras.
Más de siete millones de venezolanos forman hoy una de las diásporas más grandes del mundo. Muchos han reconstruido sus vidas en paÃses vecinos como Colombia, Perú, Chile, Ecuador o Brasil. Otros siguen enfrentando precariedad, discriminación o incertidumbre legal.
Durante los años más duros de esta crisis migratoria, tuve la responsabilidad de supervisar programas de asistencia de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) dirigidos a comunidades de migrantes venezolanos en distintos paÃses de América del Sur. Esa experiencia permitió observar de cerca no solo las dificultades que enfrentaban estas familias, sino también su extraordinaria resiliencia y capacidad de reconstruir sus vidas.
También permitió ver algo más: el papel crucial de la sociedad civil.
En Perú, organizaciones como Unión Venezolana, bajo el liderazgo de Nancy Arellano Suárez, han sido una voz firme en defensa de los derechos y la dignidad de los migrantes venezolanos. En Colombia, Ecuador, Brasil y otros paÃses de la región, organizaciones comunitarias, iglesias, cooperativas y redes de apoyo han ayudado a millones de personas a encontrar empleo, acceso a servicios básicos y oportunidades para reconstruir sus vidas.
Numerosas organizaciones internacionales y de desarrollo también contribuyeron a esta respuesta regional. Instituciones como el World Council of Credit Unions ayudaron a ampliar el acceso de los migrantes a servicios financieros y oportunidades económicas. Organizaciones humanitarias como Catholic Relief Services (CRS) desempeñaron un papel particularmente importante en Brasil y otros paÃses, apoyando programas de asistencia humanitaria, integración económica y apoyo comunitario para familias venezolanas desplazadas.
Estas iniciativas no solo ayudaron a las familias venezolanas, sino también a fortalecer las economÃas locales en los paÃses que las acogieron.
El desafÃo que enfrenta Venezuela —y América Latina— sigue siendo enorme.
Si el paÃs entra en una nueva etapa polÃtica, millones de venezolanos se preguntarán si podrán regresar con seguridad, recuperar sus documentos, reencontrarse con sus familias y reconstruir sus vidas en su propio paÃs.
Pero también es cierto que muchos no podrán regresar inmediatamente. Algunos han echado raÃces en otros paÃses. Otros necesitarán tiempo para tomar esa decisión.
Por eso, cualquier proceso serio de reconstrucción nacional necesita incluir desde el inicio una polÃtica clara hacia la diáspora venezolana: facilitar el retorno voluntario para quienes lo deseen, garantizar documentación y derechos, y trabajar con los paÃses vecinos para evitar que los migrantes se conviertan en vÃctimas de discursos polÃticos oportunistas.
La historia demuestra que las diásporas pueden convertirse en una fuerza poderosa para la reconstrucción de sus paÃses de origen. Los migrantes envÃan remesas, crean redes empresariales, aportan conocimientos y construyen puentes entre sociedades.
La historia demuestra que las diásporas pueden convertirse en una fuerza poderosa para la reconstrucción de sus paÃses de origen. Los migrantes envÃan remesas, crean redes empresariales, aportan conocimientos y construyen puentes entre sociedades.
Pero para que eso ocurra, primero deben ser tratados con dignidad.
Los venezolanos que se fueron no son una nota al pie de página en la historia de su paÃs.
Son parte central de su futuro.
La verdadera reconstrucción de Venezuela comenzará cuando el paÃs sea capaz de volver a abrazar a todos sus ciudadanos —los que permanecieron y los que tuvieron que partir.
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Steven E. Hendrix es abogado en Estados Unidos, Bolivia, Guatemala y Ghana. Fue diplomático estadounidense y alto funcionario de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), donde supervisó programas regionales de asistencia para comunidades de migrantes venezolanos en América del Sur. A lo largo de su carrera ha trabajado en temas de migración, desarrollo económico y gobernanza en América Latina, Ãfrica y otras regiones. Actualmente reside en Wisconsin, Estados Unidos.
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