La paradoja de la estabilidad: elecciones y oportunidades, por Félix Seijas Jr.
*Félix Seijas Jr. es Estadístico, Ph.D en Análisis de data compleja y Director de la encuestadora Delphos X: @felixseijasr
Luego de los hechos ocurridos en Venezuela el pasado 3 de enero, el país atraviesa una etapa de ajustes. Por un lado, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la jefatura de gobierno bajo la figura de presidenta interina, mientras que el primer mandatario de los EEUU, Donald Trump, insiste en calificarla como «autoridad provisional». Trump afirma que es él quien controla y controlará el poder «…hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa».
A qué se refiere el mandatario norteamericano cuando dice «transición» es algo que parece no estar definido; sin embargo, como parte de ese proceso, ha asomado la posibilidad de celebrar nuevas elecciones. El tiempo que, según la perspectiva de Trump y su equipo, tomará llegar a ese punto es aún más difícil de definir, aunque a partir de distintas declaraciones de estos actores podemos suponer que no están hablando de pocos meses.
Si la situación desembocase en nuevas elecciones, surge la pregunta de cómo sería el balance de las fuerzas que entrarían en la contienda. ¿Puede el chavismo ser competitivo? ¿Arrasaría la oposición? Para muchos las respuestas a estas interrogantes pueden parecer obvias, ya que los números de apoyo popular hoy lucen desfavorables para quienes ocupan el poder; sin embargo, estas cifras esconden un potencial para el chavismo que vale la pena analizar.
El porcentaje de personas que se autodefinen como chavistas en Venezuela ronda el 22%, de los cuales la mitad dicen estar comprometidos a toda prueba con esa fracción política. La otra mitad, por su parte, si bien expresa simpatía con el chavismo, a su vez declara estar decepcionada de la actual gestión de gobierno, esto debido, principalmente, al tema económico. Durante los últimos años, esta mitad se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el oficialismo cada vez que este intenta movilizarlos para cualquier tipo de actividad, como por ejemplo los eventos electorales.
A estas cifras debemos sumar algo cercano al 13% de personas que, aunque no dicen identificarse con el chavismo, al profundizar en aspectos relacionados con sus inclinaciones políticas encontramos que ellos pueden ser clasificados como cercanos a lo que ese movimiento representaba en sus raíces. Los estudios muestran que el principal motivo por el que estas personas se alejaron de la acera roja es el deterioro de la economía del país, y las consecuencias que esto ha tenido en sus condiciones de vida.
Tenemos entonces que, haciendo cuentas, el chavismo mantiene un apoyo potencial aproximado del 35%, compuesto de un 11% movilizable, 11% difícil de movilizar y un 13% muy difícil de movilizar.
Ahora bien, para que el oficialismo tenga alguna oportunidad de aumentar su capacidad de maniobra........
