La fuerza de la naturaleza y la fragilidad del Estado, por Carolina Elizalde Yulee
La fuerza de la naturaleza y la fragilidad del Estado, por Carolina Elizalde Yulee
Los desastres naturales suelen medirse por su magnitud, el número de vÃctimas o el costo económico que dejan a su paso. Sin embargo, también pueden analizarse como una prueba de la capacidad real del Estado. Una emergencia revela qué riesgos fueron anticipados, qué instituciones existÃan antes de la crisis y qué tan preparado estaba un gobierno para responder y administrar con eficacia y transparencia los recursos extraordinarios de la reconstrucción.
Esto conduce a una pregunta esencial: ¿cuánto de un desastre natural es realmente «natural»? Un gobierno no puede impedir un terremoto, pero sà puede decidir dónde y cómo se construye, cuánto invierte en prevención o qué controles operarán cuando comiencen a movilizarse millones de dólares en ayuda. El Marco de Sendai, como se conoce el documento internacional adoptado por paÃses miembros de la ONU, parte de esa premisa al asignar al Estado un papel central en la comprensión, gobernanza y reducción del riesgo.
Ecuador, México, Haità y Chile permiten observar esta relación desde realidades institucionales distintas. Sus experiencias muestran que los desastres también ponen a prueba si las prioridades y decisiones de un gobierno guardan relación con las vulnerabilidades del paÃs que administra.
Ecuador, México, Haità y Chile permiten observar esta relación desde realidades institucionales distintas. Sus experiencias muestran que los desastres también ponen a prueba si las prioridades y decisiones de un gobierno guardan relación con las vulnerabilidades del paÃs que administra.
Ecuador: conocer el riesgo no significa estar preparado
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