El problema equivocado, por Omar Ãvila
El problema equivocado, por Omar Ãvila
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El pasado 29 de agosto de 2026, en horas de la tarde, el gobierno interino anunció el mayor acuerdo petrolero de la historia del paÃs: 17 campos, 65 mil millones de barriles, 100 mil millones de dólares en inversión comprometida, mientras que a las 8:38 de la noche, una falla dejó sin electricidad a Zulia, Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas y Lara, donde aproximadamente una cuarta parte de la población del paÃs quedó en penumbras. En algunos sectores las redes de telefonÃa móvil cayeron con el sistema, sin que Corpoelec o el Ministerio de EnergÃa Eléctrica explicaran oportunamente el origen de la averÃa.
El exalcalde de Maracaibo, Rafael RamÃrez, resumió esa noche lo que muchos pensaron: ningún convenio petrolero mejorará la calidad de vida mientras el sistema eléctrico siga como está. Este hecho es, a nuestro entender, el punto exacto donde la promesa petrolera se pone a prueba, porque un barril bajo tierra no enciende un bombillo, y una promesa de barriles tampoco.
Seis dÃas después, la presidenta encargada ofreció una explicación ante trabajadores petroleros, transmitida por VTV: fue sabotaje, alguien manipuló las presiones de gas para tumbar el sistema termoeléctrico del occidente, en protesta por los acuerdos firmados esa misma semana con Chevron, Eni y GE Vernova; para la mandataria, los responsables serÃan «mafias extremistas».
Aunque el gobierno ha argumentado durante años que el sistema eléctrico se destruyó por las sanciones, la cronologÃa simple se impone para rebatir este tipo de explicaciones. Baste con recordar el Decreto de Emergencia Eléctrica en febrero de 2010 cuando el barril se cotizaba por encima de los 70 dólares, ya habÃa racionamiento programado con apagones nacionales; para ese momento,........
