Nadie lo extraña, por Gregorio Salazar
X: @goyosalazar
Ha pasado tan solo un mes desde la abducción –para remitirnos al término militar– de Nicolás Maduro y, la verdad sea dicha, pocos lo extrañan. Ese es el clima que se respira.
Nadie lo juzga necesario en la nueva etapa agendada manu militare por los EEUU y reafirmada en Miraflores por su emisaria diplomática, Laura Dogu: estabilización, recuperación económica, reconciliación y transición.
Por supuesto, seguiremos viendo el despilfarro de recursos multiplicado en pancartas, afiches y gigantografías con las figuras de Nicolás y Cilia, la poderosa pareja que se exhibía invencible en los dibujos animados de SuperBigote, para exigirle su devolución al gobierno de Trump.
Por un tiempo también veremos en la calle, cada vez en forma más esmirriada, a un grupo de venezolanos humildes que son sacados a marchar —como quienes cumplen un horario de oficina— para exigir la devolución de los dos personajes. Un ritual artificioso, aunque necesario sobre todo para alejar las sospechas de traición.
Pero eso es otra cosa. La imagen del poder omnisciente de Maduro se difumina, se desvanece con el correr de los días ante el impacto de la agenda impuesta por la administración Trump que, con la solícita cooperación de los camaradas, le ha imprimido un ritmo vertiginoso a estos primeros días del 2026 ya sin la presencia, usurpadora de Maduro en........
