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Venezuela: la transición bloqueada, por Fernando Mires

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07.04.2026

Venezuela: la transición bloqueada, por Fernando Mires

La premisa del presente artículo es que toda transición no es un hecho sino un proceso, entendiendo por proceso una articulación de hechos que lleva al cumplimento de una nueva fase histórica. Efectivamente, la historia, lejos de estar determinada por leyes, sigue cursos condicionados por la articulación de hechos que llevan a procesos que se autodeterminan y, solo después de ocurridos, pueden ser divididos en fases o episodios.

Sobre la base de esa premisa podemos decir que, en Venezuela, y quizás en países donde también rigen autocracias como Cuba y Nicaragua, ha comenzado un proceso externamente inducido que, eventualmente, y solo si se dan algunas condiciones, podría llevar, si no a la democratización, a la formación de repúblicas no autocráticas.

Decimos externamente inducido porque el factor determinante ha sido, y será durante algún tiempo más, el gobierno de Trump el que, siguiendo al pie de la letra la Estrategia de Seguridad Nacional del 2025, busca asegurar la dominación hemisférica en países en peligro de ser ocupados económica, política o militarmente por uno o por los dos imperios rivales: Rusia y China.

Podemos decir entonces, sin temor a equivocarnos, que el nuevo orden mundial será también un orden neo-imperial, y los tres países nombrados fichas jugadas en la mesa de una nueva repartición del mundo.

Podemos decir entonces, sin temor a equivocarnos, que el nuevo orden mundial será también un orden neo-imperial, y los tres países nombrados fichas jugadas en la mesa de una nueva repartición del mundo.

Debemos tener en cuenta que al gobierno Trump no le interesa la eliminación de dictaduras, ni tampoco el establecimiento de democracias. Más le interesa apoderarse de recursos estratégicos de las naciones a las que integra en su órbita de dominación y así impedir en «su» hemisferio la entrada de capitales chinos o agentes militares rusos. Eso lo ha logrado en los tres países dictatoriales mencionados.

En Cuba, Trump deberá asegurar su dominación, todavía no sabe bien cómo. En Nicaragua, Ortega y Murillo son tan miserables que a nadie extrañaría que se declararan pro-norteamericanos de la noche a la mañana. En Venezuela, Trump ha alcanzado algo más: ejercer tutelaje económico y político a través del gobierno neochavista de Delcy Rodríguez.

En Cuba y Nicaragua no se observan síntomas de transición democrática. En Venezuela, en cambio, sí. Venezuela es, o ha llegado a ser, el eslabón más débil de la cadena dictatorial latinoamericana. Esa es la razón por la cual muchos observadores, venezolanos o no, escriben sobre el inicio de la transición de la dictadura a la democracia. Nuestra opinión en cambio no es (todavía) tan optimista.

Ruptura y apertura en Venezuela

En Venezuela hay motivos para pensar que la transición está cercana, pero también para pensar que ese proceso, si es que tiene lugar, será muy difícil. Por el momento, mi tesis es: En Venezuela la transición de la dictadura a la democracia se encuentra bloqueada por factores más internos que externos. Dicha tesis debe ser fundamentada.

En Venezuela hubo y hay una ruptura interna del régimen que llevó hacia una apertura política. Otros, con buenas razones, piensan al revés: que ha sido la apertura política debida a la «extracción» del dictador, lo que ha llevado a la ruptura del régimen madurista. Los historiadores deberán resolver más tarde cuál de las dos realidades es la cierta. La primera parece al autor de esta líneas más probables. Trump, actuó con conocimiento de que en la cima del PSUV había, si no una ruptura, una trizadura.

Precisamente mientras escribo estas líneas, el cardenal Porras ha confirmado que EEUU ofreció a Maduro la posibilidad de abandonar el país, la que fue rechazada por el dictador. Eso lleva a pensar que EEUU mantenía contacto, no solo con Maduro, sino con la plana mayor del régimen. Lo que estaba en juego en ese momento – y así lo comprendieron los Rodríguez y probablemente Diosdado Cabello- era la sobrevivencia histórica del chavismo.

Entregar a Maduro era la única posibilidad para evitar que EEUU -en el marco de una nunca habida guerra contra el narcoterrorismo- invadiera masivamente a Venezuela.

Entregar a Maduro era la única posibilidad para evitar que EEUU -en el marco de una nunca habida guerra contra el narcoterrorismo- invadiera masivamente a Venezuela.

Seguramente, para la fracción más madurista del gobierno, la alternativa asumida por la fracción dirigida por los Rodríguez fue vista como traición a Maduro. Esa es también la misma tesis del principal partido que apoya a María Corina Machado, VENTE. El dirigente de ese grupo extremo, Omar González Moreno, afirmó, y no por casualidad el Viernes Santo, que Delcy Rodríguez era una Judas, repitiendo la frase ya formulada por el filósofo putinista y rusófilo Aleksandr Dugin.

Pero concentrémonos en lo esencial: lo........

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