Un equipo reconocible y un jugador franquicia
Un equipo reconocible y un jugador franquicia
Lamine, junto a Perisic, en Split / MAJA PRGOMET
Hay quien le pide a la selección española que sublime el fútbol cada vez que salta a un terreno de juego. Así está el listón de la exigencia con este equipo, campeón de Europa y del mundo. (Suele ocurrir algo similar con el Barça, por más que el equipo blaugrana no sea campeón de Champions: siempre se le exige que juegue de maravilla del minuto uno al 90). Es el peaje de los campeones: cuando uno ha demostrado que puede ser brillante, se le pide que lo sea a diario. Sin excepciones, sin matices.
Pero esa exigencia debería atender a los matices: no es lo mismo el cuarto partido del parón que el primero. La frescura no puede ser la misma. Y no es lo mismo medirse a una Croacia insulsa -como la que perdió ante Inglaterra por goleada- que a una Croacia........
