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Rockstars y zombies: cómo invertir en medio de una revolución

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15.09.2026

Esta semana quiero hablarte del error más caro que puede cometer un inversionista durante una revolución tecnológica.

No es comprar la empresa equivocada.

Es comprar una buena empresa en el lado equivocado de la historia.

Las revoluciones no destruyen empresas. Cambian las reglas.

Hay algo que se repite en todas las grandes revoluciones tecnológicas.

¿Quién tendrá derecho a preguntar?

Septiembre y la gran pregunta de los presupuestos: ¿cuánto subirá el salario mínimo en 2027?

Apple: nadie reinventa una empresa que sigue ganando

Dónde se traza la línea

El negocio de las fotomultas

Bessent no quiere bajar las tasas. Quiere ganar la Guerra Fría contra China

Las cuatro máquinas del ingreso

El obstáculo es el camino: lo que la resurrección de GE nos enseña sobre Intel

El apalancamiento acaba con el talento

La tecnología cambia, pero el patrón humano no.

Primero aparece una innovación. Después cambian los incentivos. Luego el comportamiento de las personas. Después las empresas. Y finalmente, la estructura completa de la economía.

Schumpeter lo llamó destrucción creativa.

Pero hay una forma más simple de verlo: una economía es un sistema. Y una tecnología suficientemente poderosa no agrega una pieza al sistema. Cambia las reglas con las que las piezas interactúan.

La máquina de vapor no fue una máquina mejor. Cambió dónde podían producirse las cosas.

El ferrocarril no fue transporte más rápido. Cambió la geografía económica.

La electricidad no fue una nueva energía. Cambió la fábrica.

Internet no fue comunicación. Cambió la distribución.

Y la inteligencia artificial no será una herramienta de productividad. Cambiará quién puede hacer qué, a qué costo y a qué velocidad.

El problema: los sistemas no cambian de manera lineal

Durante años parece que no pasa nada.

La nueva tecnología mejora, pero el sistema antiguo sigue funcionando.

Mientras tanto, en silencio, las pequeñas ventajas se acumulan:

Más usuarios → más datos → mejores productos → más usuarios → más capital → más infraestructura → más adopción.

Y un día el sistema cambia de estado. Lo que ayer parecía imposible empieza a parecer inevitable.

Eso es una bifurcación.

Los inversionistas queremos linealidad: 10 % más tecnología, 10 % más ganancias. Pero los sistemas........

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