La estadista que ya no fue
Gobernar no es imponer un tono. Es sostener un rumbo sin necesidad de gritarlo.Reflexión
Gobernar no es imponer un tono. Es sostener un rumbo sin necesidad de gritarlo.
“La democracia no es solo el gobierno de la mayoría, sino la protección permanente del derecho a disentir”.Robert A. Dahl
“La democracia no es solo el gobierno de la mayoría, sino la protección permanente del derecho a disentir”.
Hay frases que definen gobiernos. No por su profundidad, sino por su desnudez. “Pésele a quien le pese. Vamos a seguir gobernando así”, dijo Claudia Sheinbaum. Y uno pensaría que se trata de un arrebato, de una mala tarde, de un lapsus retórico. Pero no. Es, en realidad, una declaración de principios. O peor: de graves carencias.
Porque una estadista no necesita advertir. Convence. No se atrinchera en la legitimidad electoral como si fuera un salvoconducto eterno. La renueva. La trabaja. La cuida. La somete a escrutinio constante. Sheinbaum, en cambio, la usa como escudo y, peor, como excusa. “Nos eligió el pueblo”. Traducción simultánea: … y eso debería de ser suficiente.
Pues, noticia: no basta.
Y el problema no es el tono. Ojalá así fuera. Es lo que revela. Esa frase no es firmeza; es cerrazón. No es liderazgo; es reflejo. No es visión de Estado; es manual de resistencia básica: aguantar, culpar........
