Ser elegido en la era de la saturación
Durante siglos, el poder necesitó mostrarse. Castigar en público era una forma de gobernar: el cuerpo dolía y el mensaje era claro.
Después vino algo más sofisticado. Como explicó Michel Foucault en Vigilar y castigar, la modernidad sustituyó el castigo visible por un sistema más eficiente: la vigilancia constante. Ya no hacía falta golpear: bastaba con observar. El individuo, consciente de esa mirada posible, aprendía a comportarse.
Si Foucault explicó cómo aprendimos a vivir bajo la posibilidad de ser observados, George Orwell imaginó en 1984 un mundo donde esa vigilancia se vuelve total, interiorizada, inevitable. Un mundo donde el control ya no necesita imponerse desde afuera, porque habita dentro de cada individuo.
Pero hoy, algo ha cambiado.
Ya no vivimos únicamente en una........
