Las madres y la inteligencia artificial
Las primeras veces hablan con cautela. Como quien entra a una tienda cara y no sabe si puede tocar algo. Escriben lento. Muy lento. Corrigen mucho. Le ponen acentos a todo.
Saludan con propiedad. “Hola, buenas tardes”. “Disculpa”. “Gracias”. Algunas incluso se despiden al terminar el intercambio.
Si pensara, la inteligencia artificial diría que las señoras mexicanas son las personas más educadas del planeta.
Mientras medio mundo usa ChatGPT, Gemini, Grok para hacer tareas, hallar información, programar cosas o fingir productividad en juntas interminables, muchas mujeres de más de ochenta años lo están descubriendo para algo mucho más simple: para no quedarse atrás. Y eso conmueve más de lo que uno pensaría.
Porque ellas vienen de un mundo donde aprender algo nuevo sí requería valentía. Un mundo donde descomponer un aparato era una posibilidad real y donde “picarle” mal a algo podía significar perderlo todo. La generación que sobrevivió al VHS programado con manual, al Nokia indestructible, a las cadenas de PowerPoint con piolines y rosas brillantes, ahora está intentando conversar con una máquina que responde........
