“Yo no olvido el Año Viejo…” Nuestro balance 2025
El balance incluye haberes y débitos que generamos en conjunto.
Entre los principales haberes, nos reconocimos en nuestras prácticas y símbolos culturales más profundos y trascendentes.
Vivimos un nutrido calendario religioso: de la Candelaria a la Guadalupana o las navidades, con plena tolerancia a todo culto o convicción ética, y una fuerte agenda cívica: la Constitución, Juárez y la Reforma, la Independencia o la Revolución, cada vez con más conciencia sobre la transformación en curso.
A ello agregamos movimientos, movilizaciones y fechas relevantes: las mujeres, la comunidad de la diversidad, niñez, madres, padres, abuelos o la naturaleza.
Sumemos la miríada de expresiones culturales locales, actividades deportivas y espectáculos realizados en 12 meses, mucho de ello al mismo tiempo en vía digital, para valorar nuestros gigantescos y enraizados árboles de El Tule milenarios.
Nuestros activos en economía registraron estabilidad en las llamadas variables macroeconómicas. Esas que el neoliberalismo forzaba al máximo y hacía pagar a las clases populares y que ahora operan con inflación tolerable (poco menos del 4%), no obstante el aumento sustancial de salarios (el mínimo a 350 pesos diarios o 10 mil mensuales), y un tipo de cambio a la baja (18 pesos por dólar en promedio), lo que favorece transacciones internacionales.
En el año que termina continuamos gozando de una buena aunque aminorada dinámica comercial externa e interna a partir de remesas, turismo, petróleo e impuestos y comercio. Cierto, avanzó la informalidad y, la gran mayoría lo lamentamos, los mercados ilícitos que desfortunadamente contaminaron desde la migración hasta el mundo digital.
Con todo y el protagonismo estatal, vivimos en una economía de mercado en donde el sector privado genera más de dos tercios de los casi 35 billones de pesos del producto nacional y el gobierno federal ejerció un presupuesto de 9.5 billones, tan solo 6.5 de estos en gasto programable y, de estos, más o menos 3.5 billones para la política social. Lo demás se volvió a destinar a deudas y gasto operativo. Al mismo tiempo, contribuimos a acrecentar fortunas fabulosas tanto en el sector financiero y bancario como en telecomunicaciones y plataformas digitales. No están aquejados,........
