El atole del bienestar
Durante los últimos años, el gobierno mexicano ha convertido la política social en un paralelo, donde gana la narrativa sobre los resultados, los votos sobre la imagen, “atole con el dedo” como se dice coloquialmente.
En los hechos la política del bienestar se diseñó como un sistema paralelo al aparato institucional existente.
En lugar de fortalecer programas previamente evaluados o mejorar las capacidades del Estado para ejecutar políticas públicas, se optó por crear nuevas estructuras administrativas dependientes directamente del poder político. Este esquema no sólo debilitó instituciones ya existentes, sino que abrió amplios espacios para la discrecionalidad en el manejo del presupuesto.
Paradójicamente, bajo el discurso de la austeridad y el ahorro, se incrementó el dispendio de recursos públicos y se endeudó al país, situación que se refleja en uno de los déficits presupuestales más altos de la historia reciente.
Improvisación y sobrecostos
Uno de los ejemplos más claros es el sistema de distribución de gas a bajo costo impulsado por el gobierno. La promesa era simple: crear una empresa pública capaz de ofrecer gas doméstico a precios más bajos que el mercado para proteger el poder adquisitivo de las familias.
La implementación del proyecto, sin embargo, estuvo marcada desde el inicio por el sello de la 4T: la improvisación, los problemas logísticos y la falta de viabilidad financiera.
Gas del Bienestar nunca logró consolidar una red eficiente de distribución ni competir realmente con las empresas privadas. La falta........
