Después de la propaganda, la realidad
El proyecto de la Cuarta Transformación se construyó sobre los pilares de propaganda, polarización y manipulación narrativa en torno a una idea sencilla: el pasado es responsable de todos los males y, el presente —y los errores del presente— debían justificarse por el pasado y por una autoproclamada superioridad moral. Pero, después de casi ocho años los “otros datos” ya no alcanzan para ocultar el deterioro del país.
Lejos de cumplir su promesa de cambio, la 4T terminó reproduciendo y hasta superando muchas de las prácticas que juró combatir: corrupción, opacidad, clientelismo, autoritarismo e impunidad. Con la diferencia de que el daño institucional ha sido más profundo, porque decidieron debilitar contrapesos, concentrar poder y sustituir la capacidad técnica por obediencia política.
La seguridad, el fracaso más evidente
Con la expansión territorial del crimen organizado las masacres, desapariciones, cobro de piso, secuestros y asesinatos dejaron de ser hechos excepcionales para convertirse asuntos cotidianos. La estrategia de “abrazos, no balazos” terminó representando la renuncia del Estado a enfrentar a los grupos criminales.
Ahora el gobierno presume cifras maquilladas y supuestas reducciones, mientras la........
