¿El último bastión priista?
A reserva de que la autoridad electoral confirme de manera definitiva los resultados de la elección para renovar el Congreso de Coahuila, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) presume una victoria que le permite conservar el control político de uno de los pocos territorios donde aún mantiene una estructura sólida y competitiva.
La obtención de los 16 distritos locales representa un respiro para una fuerza política que durante la última década ha padecido derrotas sucesivas, fracturas internas y la migración de cuadros relevantes hacia otras expresiones partidistas. Desde los años posteriores al sexenio de Ernesto Zedillo, el PRI dejó de ser el partido hegemónico que dominaba el mapa electoral mexicano y comenzó un proceso de desgaste que aún no encuentra un punto de inflexión.
Por ello, el triunfo en Coahuila tiene un valor político superior al que reflejan los números. No se trata de conservar una mayoría legislativa, se trata de demostrar que todavía existe una región del país donde el priismo mantiene capacidad de movilización, estructura territorial y respaldo ciudadano suficiente para imponerse a sus adversarios.
Sin embargo, la celebración podría resultar prematura; la verdadera prueba llegará con los próximos procesos electorales. El próximo año, con........
