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La escuela de los futuros gobernantes

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22.08.2026

Hace poco más de veinte años, Lorenzo Zambrano entendió algo importante sobre México. La transición democrática no estaría completa simplemente porque hubiera elecciones competidas, alternancia y nuevos partidos en el gobierno. Una democracia moderna necesitaba también algo menos visible, pero igualmente importante: servidores públicos profesionales capaces de transformar el Estado.

Como presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, Zambrano impulsó, junto con Rafael Rangel y un grupo de académicos, la creación en 2003 de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública, la EGAP. México atravesaba entonces un momento de cambio político y social. La nueva Escuela nació precisamente con la convicción de formar profesionales mediante el estudio, la investigación y la aplicación del conocimiento para servir en el ámbito público.

La iniciativa formaba parte de una visión más amplia de Lorenzo Zambrano. Si México necesitaba empresarios, ingenieros y administradores extraordinariamente preparados para competir en el mundo, también necesitaba servidores públicos con estándares semejantes de excelencia. Un país moderno no podía construirse únicamente con grandes empresas. Necesitaba también grandes instituciones.

Desde CEMEX, tuve el privilegio de participar de cerca en ese proyecto y también tuve la oportunidad de impartir una clase de políticas públicas en aquella Escuela. Si regresara hoy al salón de clases, conservaría algunos autores, conceptos y herramientas. Pero no impartiría el mismo curso. No podría. El mundo que aquellos estudiantes se preparaban para gobernar prácticamente ya no existe.

Hace dos décadas hablábamos del ciclo de las políticas públicas: identificar un problema, incorporarlo a la agenda, diseñar alternativas, decidir, implementar y evaluar. Estudiábamos economía, estadística, instituciones, presupuesto, negociación y administración pública.

Todo sigue siendo indispensable. Pero ya no es suficiente. Hoy un funcionario debe tomar decisiones en un mundo de inteligencia artificial, cambio climático, desinformación, ciberataques, tensiones geopolíticas, cadenas de suministro vulnerables, migraciones, polarización y tecnologías que avanzan más rápido que las instituciones.

Por eso, si Lorenzo Zambrano se preguntó hace veinte años cómo profesionalizar el gobierno de un México que acababa de entrar plenamente en la democracia competitiva, hoy deberíamos formular una nueva pregunta: ¿Cómo formamos a quienes tendrán que reconstruir la capacidad del Estado mexicano para gobernar el futuro?

De enseñar respuestas a enseñar preguntas

Las mejores escuelas de políticas públicas ya están cambiando. Incorporan análisis computacional, inteligencia artificial, experimentación, inferencia causal, ciencia de datos y nuevas herramientas de prospectiva. Hay una transformación intelectual detrás de todo ello.........

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