menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El espejo incómodo: lo que el cine dice de nosotros

20 0
04.04.2026

Imaginemos una escena improbable, pero reveladora. Una nave llega a la Tierra. No viene a conquistar ni a negociar. Tampoco busca nuestros recursos naturales. Su misión es más inquietante: entender quiénes somos.

Para hacerlo, sus tripulantes descartan lo evidente. No analizan nuestras estadísticas económicas ni nuestros discursos políticos. No revisan tratados internacionales ni informes de organismos multilaterales. En lugar de eso, eligen observar algo que, intuyen, condensa mejor nuestra naturaleza: nuestras historias.

Ven, con atención, todas las películas nominadas al Oscar en 2026. Y a partir de ahí, construyen una interpretación de la humanidad. La pregunta es inevitable: ¿qué verían en nosotros que nosotros mismos no siempre queremos ver?

Una especie en tensión permanente

Lo primero que advertiría ese observador externo es que los humanos no vivimos en equilibrio. Vivimos en tensión. No se trata de un accidente ni de una anomalía. Es una constante.

Sinners, la película con más nominaciones, no sólo explora la culpa o la redención. Hace algo más profundo: exhibe la distancia entre lo que aspiramos a ser y lo que efectivamente somos. Los humanos no fracasan por ignorancia. Fracasan, muchas veces, por contradicción.

Sabemos lo que está bien. Y, sin embargo, hacemos lo contrario.

One Battle After Another refuerza esa intuición. La vida no es una línea recta ni una secuencia ordenada. Es una acumulación de conflictos. Personales, sociales, políticos. No hay una tregua duradera. Hay, más bien, una sucesión de batallas que adoptan distintas formas.

El extraterrestre llegaría a una conclusión incómoda: los humanos no enfrentan conflictos ocasionales; están estructuralmente diseñados para vivir en conflicto. Y quizá lo más desconcertante es que, lejos de evitarlo, lo reproducen.

Crear… y temer lo creado

Luego vería Frankenstein, en la reinterpretación de Guillermo del Toro. Y encontraría una de las paradojas más reveladoras de nuestra especie.

Los humanos crean. Innovan. Empujan los límites de lo posible. Pero al hacerlo, generan una inquietud profunda sobre las consecuencias de su propia creatividad.

La criatura no es el verdadero problema. El problema es el creador.

El visitante entendería algo fundamental: los humanos no sólo temen a lo desconocido. Temen, sobre todo, lo que ellos mismos son capaces de producir.

Esta tensión atraviesa nuestra historia. Desde el fuego hasta la bomba atómica. Desde la revolución industrial hasta la inteligencia........

© SDP Noticias