La caída de Maru Campos
La historia no empezó con el accidente. Empezó antes con los desesperados esfuerzos de la oposición por encontrar aliados que les ayuden a revertir su decadencia aunque sean extranjeros.
Chihuahua es un estado marcado por la disputa territorial del crimen organizado y por la presión constante de la frontera con Estados Unidos, ahí la narrativa de “cooperación” en seguridad no es nueva. Lo que sí es extraordinario y jurídicamente explosivo es lo que, según distintas versiones, ocurrió en Chihuahua bajo el gobierno de María Eugenia Campos.
Dos hombres ingresaron al país. Uno con pasaporte diplomático, otro como turista. No eran turistas. Tampoco diplomáticos en funciones ordinarias. Eran agentes de la Central Intelligence Agency con experiencia operativa. Venían, presuntamente, a participar en tareas de inteligencia y seguridad en territorio mexicano. No deben ser los únicos pues de ellos supimos debido a que perdieron la vida.
Nada de eso es menor. La presencia de agentes extranjeros no es un asunto de discrecionalidad política local y no cabe dentro del esquema federalista, no es parte de atribuciones que puedan tomar las entidades deliberadamente. Es, por diseño constitucional, una cuestión de soberanía nacional.
Días después, un operativo en la Sierra Tarahumara........
