Rommel: Buen clavadista, mal funcionario
Hace año y medio, una exnadadora artística que había denunciado violencia en su disciplina fue a la Conade a una reunión agendada con su director. Rommel Pacheco no llegó. Ella grabó un video y le dijo, en público, lo que hoy piensa buena parte de la comunidad deportiva: que parecía más influencer que exatleta o servidor público.
La frase pegó porque describe un método, no un desliz.
Basta comparar dos pantallas. En la cuenta personal de Instagram del director desfilan los medallistas, los podios, los abrazos en el aeropuerto, el atleta del momento. En la cuenta institucional de la Conade, en cambio la calidad de los contenido es limitada y se nota que el privilegio de la calidad lo tiene la cuenta de el titular. El contenido de la cuenta del ex clavadista lo generan los atletas y, en buena medida, el aparato de comunicación de una dependencia pública; la audiencia y el capital político se los queda una persona.
No es una sospecha es una estrategia que el propio Pacheco ha descrito. En julio, entrevistado en Mérida, no descartó buscar la alcaldía en 2027 y dijo que su sueño de estar en la política lo está desarrollando desde la Conade. Lo dijo así: el cargo como trampolín. Una metáfora que se escribe sola.
El problema no es que un funcionario tenga redes ni que celebre a los deportistas. El problema es la distancia entre la foto y la ventanilla. En agosto, Pacheco fue a la........
