El debate actual como pretexto para agredir a las mujeres de Morena
A Rubén Rocha Moya difícilmente se le puede infligir un daño reputacional mayor al que ya enfrenta. Las acusaciones en EEUU por delitos graves —todavía sin pruebas contundentes—, así como la posibilidad de ser juzgado allá o en México, han colocado su nombre en un descrédito profundo, quizá definitivo.
¿Por qué, entonces, insistir tanto —incluso en portadas de diarios nacionales— en repetir aquellas expresiones misóginas que en su momento dirigió a la hoy gobernadora interina de Sinaloa, Geraldine Bonilla?
Al difundir tales palabras —que aquí no se reproducen— se incurre en una clara revictimización. Si en su momento Bonilla sufrió violencia política de género por parte del hoy gobernador con licencia, ahora vuelve a padecer esa agresión, amplificada por la prensa y por quienes la replican en redes sociales. Este barullo mediático no castiga al agresor original; golpea, otra vez, a la mujer agraviada.
Si el daño a Rocha Moya ya es considerable, cabe preguntarse cuál es el verdadero propósito de esta insistencia. ¿Se busca afectar al proyecto político de izquierda? ¿Sembrar la falsa idea de que en........
