Cuando México se liberó
Después de cuatro años de prácticamente vivir en hospitales, mi hija Irma Alejandra ha podido liberarse. Ha sido muy difícil. Ella ha pasado demasiados meses internada por problemas de salud complejos: ha sufrido numerosas cirugías e infecciones gravísimas.
La última vez estuvo ocho meses encerrada en un hospital privado, el Ángeles, muy bien cuidada por médicos competentes. Desde hace bastantes años he podido pagar un seguro de gastos médicos mayores y más o menos la compañía aseguradora ha cumplido, aunque hay pendientes por los que esa empresa tendrá que responder. De esto, por supuesto, no hablaré aquí.
Durante larguísimos cuatro años Irma Alejandra vivió con catéteres en las venas para recibir medicamentos e inclusive alimentación. También se nutre por el estómago. Sus problemas gastrointestinales son muy duros, agravados por males reumáticos severos y complicaciones infecciosas graves.
Después de tantos años, por fin Alejandra ya no tiene el catéter en la vena. Puede caminar…, más o menos: aún está débil. Utiliza silla de ruedas, pero se pone de pie y ya recorre por sí misma distancias cada día más grandes —festejaremos cuando pueda andar sin ayuda y sin fatigarse excesivamente más de 500 metros—.
Salí con ella de viaje. Su hijo mayor, mi primer nieto, por necesidades familiares estudia en el extranjero. Él también ha padecido enfermedades que parecen heredadas de su madre. Supongo que les heredé los males, aunque desgraciadamente no soy el que sufre tantos dolores.
El hecho es que mi hija y yo viajamos lejos para visitar a mi nieto y pasamos una tarde en la ciudad de Nueva York. El joven, ya no es un niño, vive cerca de esta megalópolis estadounidense, así que pudimos movilizarnos en coche y llegar al destino a cumplir con una misión: acudir a la ópera.
No soy una persona de cultura: mi nieto desde muy niño me ha pedido que lo lleve a funciones de ópera en el Metropolitan Opera House, y lo he hecho con mucho gusto cada vez que he podido. Ignoro de dónde le salió semejante afición.
Esta vez mi hija quiso acompañarnos. En el Met estaba programada Macbeth, de Giuseppe Verdi,........
