La monomanía por el poder: Alejandro Moreno y Fox
No hay, tal vez, en el país instalaciones tan poco venerables como las del Partido Revolucionario Institucional, testigo mudo de las más terribles conspiraciones y traiciones. Sus paredes han absorbido los peores alientos, de los más podridos y putrefactos: un sitio donde se decantaba el odio hacia lo que no fuera tricolor, porque todo México era suyo, de nadie más…
Ahí recibió Alejandro Moreno, presidente del PRI y exgobernador de Campeche, a Vicente Fox Quesada el expresidente panista: el primero “no priista” de la historia moderna.
Una alianza con rostros distintos: la piel de Alejandro Moreno (el anfitrión) tensa, estirada por hilos invisibles, roja, por contener la cólera que lo invade; disimulándola con una sonrisa forzada. Sus cejas negras siempre arqueadas y bien delineadas; evidente su negativa a la vejez…
La piel de Fox tiene profundos surcos, algo sonrosada, tal vez por alguna alergia a Alito. Parece que su frente ha crecido con el tiempo, pero es por la escasez de cabello; en él trasluce su despreocupación por el paso de los años. Ambos portan traje negro, camisa azul claro y corbata color sangre, con el mismo atuendo. Los acompaña un amigo, socio o cómplice. Vicente llega con Manuel Añorve y Alejandro Moreno, con su sombra y guarura, Rubén Moreira.
Una débil fuerza, sin propuestas para el bienestar del país. Su único interés es formar una alianza para derrotar a Morena a costa de lo que sea.
Monomanía por el........
