Un brindis por la IA
La IA reduce el tiempo que toma encontrar debilidades del software desde meses hasta horas. Los hackers la utilizan para crear correos electrónicos de phishing muy convincentes y descubrir y explotar “vulnerabilidades de día cero”. El “hambre” de la IA ha desatado un frenesí de compras de chips informáticos avanzados, que como resultado se han convertido en activos de alto valor y han llevado al encarecimiento de otros productos, de celulares a consolas. Pero aún: los estudios demuestran que la dependencia excesiva de la IA puede debilitar el pensamiento crítico humano y, así como los mapas GPS arruinaron nuestro sentido natural de la orientación, dejar que la IA piense puede dañar las habilidades para resolver problemas y la memoria a corto plazo.
Ese podría ser un barrido rápido de las noticias sobre IA, una tecnología famosa por alucinar e inventar cosas, por remplazar funciones hasta ahora eminentemente humanas y por arruinar las redes con contenido basura que desinforma y enseña mal o no enseña. Pero, de vez en cuando, surge entre la mugre una piedra preciosa, una noticia tan incontrovertiblemente positiva que nos recuerda que la IA es, después de todo, una tecnología con un potencial enorme, independientemente de cómo lo desperdiciemos en memes y fotos virales.
Esa joya se llama Vesuvius........
