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Los bandidos ya no tienen a dónde correr

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24.09.2026

Hay una frase que el presidente Abelardo De La Espriella repite con la insistencia de quien sabe que la está cumpliendo: “En Colombia, los bandidos no van a tener un minuto de tranquilidad”. Durante años, esa promesa fue un eslogan de campaña, uno más entre los tantos que los colombianos hemos aprendido a recibir con escepticismo. Pero los números, tozudos como siempre, empiezan a contarle una historia distinta al país. Desde que asumió el poder el 7 de agosto de 2026, el balance de su Gobierno supera ya las 17.000 capturas en apenas 36 días, 75.613 kilogramos de estupefacientes incautados, 1.506 hectáreas de coca erradicadas, 1.761 armas de fuego sacadas de circulación, 463 sometimientos a la justicia y 73 extradiciones firmadas.

El balance operacional que están manejando las Fuerzas Militares y de Policía reporta 207 bajas de integrantes de grupos armados en operaciones, 612 capturas de personas que fueron retiradas de las estructuras criminales y puestas a disposición de las autoridades judiciales, y 49 sometimientos a la justicia. Estas cifras reflejan un despliegue que no se limita a los resultados en combate, sino que también busca afectar las estructuras mediante capturas y la desmovilización de integrantes.

Para entender la magnitud de ese cambio, hay que mirar hacia atrás, hacia un conflicto que ya no existe, aunque muchos insistan en describirlo con las mismas categorías de hace 20 años. Antes de 2016, Colombia libraba una guerra con nombre propio y con actores identificables: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), los paramilitares agrupados en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), estructuras con mando vertical, con una narrativa política que las sostenía y con territorios que ocupaban a sangre y fuego en nombre de una causa. Los homicidios asociados directamente al conflicto armado pasaron de 2.713 en 2002 a apenas 210 en 2016, una caída de más del 92 % que reflejaba el desgaste militar de esas organizaciones y el avance de una negociación que, con todos sus defectos, logró sacar del tablero a la........

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