Gastrogramers
Las redes sociales hacen parte de la ecuación y pueden complementar una operación, eso es innegable. Lo que resulta discutible es el condicionamiento que generan cuando una comunidad, muchas veces ajena al trabajo diario de un equipo, se alimenta de ese esfuerzo y termina mostrando una ‘realidad’ filtrada por el ojo, el gusto o la etiqueta que impone el supuesto especialista.
Hace un tiempo alguien me dijo, casi como comentario casual: “Tu cocina es poco instagrameable”. Y esa frase, que parece ligera, dice mucho del momento que atraviesa la gastronomía. Ya es bastante llamativo cómo hemos adoptado tecnicismos y anglicismos ajenos a nuestra lengua; más preocupante aún es que la cocina, a día de hoy, pueda verse sometida y calificada bajo criterios de exposición, apariencia y rendimiento visual.
Hasta hace no tanto, lo que contaba era la calidad del producto, la destreza técnica del cocinero, el sabor, el oficio, la coherencia y la experiencia en la mesa. Hoy, en cambio, pareciera que un........
