El privilegio de elegir
La responsabilidad del privilegio es enorme. Hoy, todos —sin importar nuestra posición— tenemos un privilegio que solemos dar por sentado: vivimos en un país con democracia, en el que votamos y elegimos. Pero esa libertad no se agota en la decisión individual; implica una responsabilidad colectiva. Elegir no debería ser únicamente reafirmar convicciones propias, sino también ejercer de manera consciente la escucha a quienes piensan distinto, a quienes nos incomodan, a quienes están en las orillas de nuestras certezas.
Sin embargo, como ocurre con frecuencia en nuestro país, la conversación pública ha dejado de ser informada para volverse profundamente visceral. No es una impresión aislada: la Defensoría del Pueblo ha advertido sobre un deterioro del debate democrático marcado por desinformación, discursos de odio y violencias digitales. Más preocupante aún, el indicador de difusión de información veraz apenas alcanza el 3,8 %, reflejo de una crisis estructural en la manera en que deliberamos como sociedad.
A esto se suma un ecosistema saturado de contenidos engañosos: más de........
