Movimiento pendular
El fracaso de La Paz Total, que fue absoluto por su idealismo extremo y su pésima implementación, explican el rechazo a las negociaciones de paz y la vehemente petición de mano dura contra los violentos. Las acciones militares adelantadas por el nuevo gobierno contra los llamados “objetivos de alto valor” han sido posibles por el apoyo logístico y de inteligencia de los Estados Unidos. Ese respaldo, a su vez, obedece a la adhesión de nuestro gobierno con las radicales políticas plasmadas en “El Escudo de las Américas”. Ahora los intereses ser Estados Unidos son exactamente los nuestros. O así se supone.
Dar de baja a los capos de los carteles no es suficiente para recuperar el orden público. Se requiere también una presión militar constante, que fue lo que se logró durante el gobierno de Santos hasta cuando las FARC entendieron que su única opción era negociar un acuerdo de paz y desmovilizarse.
Duque, por el contrario, logró la captura y extradición del comandante del Clan del Golfo, sin que ello hiciera mella sobre esa organización criminal, que hoy es más poderosa que antes. Al parecer, se le acabó la gasolina para sostener el esfuerzo bélico. Una organización criminal como esa cuenta con la flexibilidad suficiente para establecer una nueva jerarquía si el jefe supremo muere o es capturado. Mientras existan las condiciones que hacen posible y rentable el negocio, habrá quien lo mantenga vigoroso y próspero.
Sabemos que la correlación de fuerzas entre las empresas criminales y nuestro poder militar no es el que tuvimos para forzar a las FARC a abandonar su pretensión de tomarse el poder. Por el contrario, los grupos violentos han crecido en pie de fuerza, en poder financiero y, lo que es muy importante, en el control de las comunidades en sus zonas de influencia.
Exculpar a los criminales no es un gesto........
