No sé si quiero conocerlo
Lupe se quedó callada cuando llegó su nuevo colega. En teoría tenía un perfil increíble y una hoja de vida de concurso, pero su abuela decía que por el desayuno se sabe cómo va a hacer el almuerzo y Lupe empezó a leer entre líneas que no había muy buena energía en esta nueva adquisición para el equipo.
La buena comunicación se está perdiendo. Vivimos en un momento donde parece más importante que nos escuchen, que nos vean, sin importar mucho a quién ponemos atención. Se pierde el poder de conversar para entrar en la aburrida etapa unidireccional de que nos vean.
Y aquí entra un concepto hermoso, muy cercano a la comunicación genuina: la presencia ejecutiva. Qué es lo que mostramos, qué proyectamos. Las personas no recuerdan tanto lo que dijimos, sino cómo las hicimos sentir mientras lo decíamos.
Los mejores libros sobre presencia ejecutiva coinciden en una idea poderosa. El liderazgo no se proyecta únicamente a través de argumentos inteligentes o de una impecable presentación de PowerPoint. El liderazgo se percibe antes de que aparezca la primera diapositiva. Está en la manera de entrar a una sala, en la postura, en la mirada, en los silencios, en la capacidad de escuchar........
