La reconstrucción del alma
Este 10 de agosto, a las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en el Chocó nos zarandeó y nos recordó lo vulnerables y frágiles que somos ante la naturaleza. El sismo deja cientos de muertos, miles de heridos, decenas de miles de familias afectadas, viviendas destruidas y comunidades enteras que, de un momento a otro, lo perdieron todo.
El dolor para muchos es irreparable. Hay niños, madres, padres y ancianos que no volverán a ver a sus seres queridos. Varias historias de esta tragedia están en mi memoria: la de Amparo, que murió abrazada protegiendo a su nieta Violeta; la de Lenny, quien falleció abrazada a su perro Salomón y logró salvarlo; o la de la familia Saavedra Caicedo, donde Sofía e Isabella perdieron la vida, solo sobrevivió Ana María, una de las trillizas, Jairo y Vicky (sus padres) fueron encontrados abrazados entre los escombros.
Frente a esta tragedia, Colombia ha mostrado, una vez más, lo mejor y lo peor de sí misma.
Lo peor es la mezquindad política. Lamentablemente, mientras muchas familias continúan buscando a sus seres queridos entre los escombros, algunos convirtieron el dolor ajeno en escenario de confrontación, de oportunismo, usando el terremoto para polarizar, hacer política o conseguir likes; la verdad es que uno no sabe qué es lo que llevan en el alma quienes son capaces de sacar provecho de una tragedia como esta.
De la Defensa Jurídica del........
