Crucificados por la división
La Semana Santa es, para millones de colombianos, un recogimiento, pero detenernos a reflexionar en medio de tanta polarización parece una misión imposible.
Estamos atrapados en el ataque, en la descalificación y en la mentira. La política, que debería unir propósitos, terminó separando amistades y familias. Lo digo también desde lo personal, porque, por cuenta de la política, he perdido grandes amigos.
Colombia hoy no solo está dividida, también está herida. Herida por la inseguridad que se tomó las regiones, por la salud que agoniza, por la corrupción que carcome las instituciones, por la incertidumbre económica que golpea a las familias.
Estamos ante un momento decisivo, de esos que marcan a las próximas generaciones, sin embargo, pareciera que no hemos entendido todo lo que está en riesgo; estamos más ocupados en atacarnos entre quienes compartimos principios democráticos que en construir un camino común para recuperar el rumbo.
Gas natural, fertilizantes y seguridad alimentaria
Perdió Trump, ganó Irán
Los “santos óleos” de Petro a Ecopetrol y a la salud de sus trabajadores
¿Sensatez o suicidio?
Estado........
