3 millones contra 600 mil, ¿quién gana?
El 8 de septiembre, el presidente Abelardo De la Espriella le devolvió a Colombia el porte de armas, firmando el Decreto 1368 y, como era de esperarse, una gran parte del país salió a gritar que esto nos iba a convertir en un tiroteo sistemático. Respiren y no inventen tanto.
El decreto no es que le regale un arma a todo el mundo, ni deja que cualquiera salga armado a la calle, como lo quiere hacer ver cierto sector político del país, pues acceder a estas es costoso y los bandidos siempre van a preferir comprar un arma ilegal. Lo que realmente hace es reactivar los permisos que ya estaban vigentes antes de que los suspendieran y permitir que se expidan nuevos para ciudadanos que quieren defenderse de los criminales que sí andan armados ilegalmente.
Y antes de que se sigan rasgando las vestiduras, ojo con esto: en Colombia, un arma legal está lejos de ser una fiesta de disparos sin control. Cada bala que sale de Indumil está marcada, con el lote, el año y quién la produjo, agrupada de a 25.000 unidades para poder........
